Solidaria

Un orfanato construido con música

Hace décadas, una generación soñó que la música cambiaba el mundo. Cayeron muros y se levantaron puentes, pero en muchos sentidos, el mundo terminó volviéndose sordo. En Daenia no pretendemos cambiar el mundo, pero queremos poner nuestro granito de arena, y lo vamos a hacer con nuestro tiempo, nuestro esfuerzo y mucha música.

Organizamos y gestionamos una serie de eventos musicales benéficos con el objetivo de recaudar fondos para la construcción y dotación de un orfanato para la comunidad de Igayaza, en Uganda. Con la colaboración de músicos, locales, el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, y por supuesto de los asistentes a los eventos, lograremos este sueño.

Y como parte de la familia Daenia, serás partícipe y lo verás crecer. Quizá sea tarde para que la música cambie el mundo, pero creemos que no lo es para que ofrezca un futuro a los niños de Igayaza.

Cómo empezó todo

ninaA veces las cosas más bonitas, las más importantes, comienzan por accidente. Así fue en este caso, cuando a un grupo de turistas se le averió el camión en el que viajaban muy cerca de la escuela rural de Igayaza, en Kibaale, Uganda. Mientras se solucionaba el problema decidieron curiosear, y se encontraron con la lucha de toda una comunidad por mantener un colegio casi derruido. No necesitaban libros ni chucherías, no pedían regalos ni donativos, sólo oportunidades, ayuda para poder desarrollar las ideas y sueños por los que llevaban tiempo luchando.

Al volver a España, estos turistas fundaron la ONG Adelante África con la idea de construir un colegio que sustituyera esa escuela de adobe que se estaba cayendo por momentos. Pero el proyecto fue creciendo por sí mismo, se presentaron nuevas necesidades y potenciales, ya que la comunidad local está volcada en conseguir un desarrollo sostenible y participativo, llenos de ideas y ganas.

Se construyó un pozo de agua potable y unas letrinas. El pequeño colegio sin profesores retribuidos creció en alumnos y sonrisas, con 3 edificios de aulas construidos en diferentes fases y docentes preparados para dotar a los niños de un presente mejor y un futuro de verdad.

Se detectaron problemas de nutrición y de salud, por lo que la comunidad y la ONG decidieron aportar en conjunto para que todos los días los niños desayunen en la escuela, y una enfermera les visite semanalmente para diagnosticar y tratar a los alumnos. Se beca a los alumnos y alumnas para que puedan continuar su formación secundaria. El sueño crece, cargado de la fuerza de la humanidad.

Y ahora, debido al número de alumnos huérfanos (por los genocidios de los países cercanos, pero sobre todo debido al SIDA) y a sus condiciones de vida, es necesario que el proyecto vuelva a crecer.

En Daenia nos encontramos esta situación por accidente, aunque hacía tiempo que se perfilaba la idea. Conseguiremos nuestro objetivo, y tú formarás parte de ello. Gracias a todos vosotros lograremos que Igazaya tenga un orfanato, y esos huérfanos un lugar donde vivir, soñar, jugar y en definitiva, ser niños.