Un poquito de bienestar

Aromaterapia, Cosmética naturalon Septiembre 26th, 2011No Comments

bienestarBueno, amigas y amigos, llega el otoño, y como siempre os decimos, es una época de renovación en todos los sentidos. Igual que la primavera, conocida por alterar la sangre, el inicio del otoño especialmente en el caso de las féminas, es tiempo de cambios, de drenajes, ayunos depurativos, dietas, colecciones de kiosko y buenas intenciones. No en vano es en estos dos momentos del año (final de primavera y principios de otoño) que los animales pelechan y renuevan el pelaje. Hay que prepararse para los cambios de tiempo para prevenir ese cansancio propio de estas fechas. Os damos unos consejos y aprovechamos para hablaros del aceite para el bienestar, porque este aceite viene con instrucciones.

Como recordaréis las que llevais más tiempo con nosotras hicimos en otoño algunas recomendaciones a este respecto. Dice el artículo “En otoño justo es el ciclo inverso, el de contracción, preparación para los tiempos fríos. Una correcta purificación en esta época nos ayudará a pillar menos resfriados estacionales, fortalecer nuestro sistema inmune, y limpiar las vías de excrección para que durante el aumento de la toxicidad acumulada propia del invierno no llueva sobre mojado. Estas limpiezas estacionales son aún más importantes en el caso de la mujer, cuya carga hormonal le hace más sensible a este tipo de ciclos, y a la vez es más tendente a la retención de líquidos.

Os pongo los dos links de artículos anteriores abajo del todo de este artículo. Como vereis, hay consejos sobre dieta depurativa, tratamientos en cabina, faciales, el tema de la caída del cabello, etc. Pero no hemos tocado aún un tema importante en esta época: la nostalgia y la recuperación del estrés.

A veces el bienestar viene de fuera

En esta época confluyen varias circunstancias que nos hacen más proclives a depresiones, ansiedad, insomnio, nostalgias, etc. No sólo la caída de la hoja hace que haya tantísima literatura y tantas películas ambientadas en estos momentos otoñales relacionándolos con amor, pérdida, tristeza, etc… Vamos a ver qué podemos hacer.

Para empezar, las transformaciones que nuestro cuerpo sufre para adaptarse a los cambios de tiempo no son gratis, es decir, cuestan energía. Por ello podemos y solemos encontrarnos más cansados, con menos fuerza según va pasando el día, e incluso en ocasiones, nos despertamos sin esa sensación de renovación propia de haber dormido 8 horitas. Una dieta correcta, un poco de ejercicio suave (yoga, paseos, estiramientos, etc) y algún tratamiento depurativo, sea interno o externo, harán milagros con esta sensación.

Generalmente esto que hemos comentado produce una ligera depresión del sistema inmune, que sumada a la energía empleada en el resto de adaptaciones, nos hace más sensibles a nivel fisiológico al estrés nervioso y emocional, y por supuesto a pillar resfriados propios de la época. Es decir, nuestros sistemas de protección y adaptación al estrés no están al 100%. La vuelta al trabajo (y al cole de los niños, que parece que no pero es un estrés para los adultos también, los cambios de rutina) y el inicio real del año laboral hace que esta sea una época con gran incidencia de nerviosidades, estrés y ansiedad.

Añadamos a esto otro elemento tremendamente poderoso: la hormona. Las hormonas están presentes en casi todos los procesos de nuestro organismo de una forma u otra, y las mujeres sabemos de primera mano la importancia que puede tener en nuestras emociones. Esta época de recogimiento y adaptación, de cansancio y cámara lenta, lleva en muchos casos a sensaciones de tristeza, de nostalgia, autoexamen, depresión o, como dicen mis amigas, “estar pa’ dentro”.

¿Qué hacemos?

Por supuesto, los consejos que os poníamos en los otros artículos son básicos. Una dieta adecuada, un poquito de ejercicio como os he dicho (no os estoy pidiendo dos horas de gimnasio al día), mucha agua mineral, tratamientos depurativos y por supuesto una actitud positiva y activa.

A veces la actitud nos es complicado lograrla por nosotros mismos. Nos negamos el tiempo necesario para nuestro bienestar, no tiene cabida en las apretadas agendas diarias. A veces nos da miedo asomarnos a lo que hay dentro. Pero ese tiempo para nosotros, ese mirarnos, es absolutamente necesario. Y no sólo eso. Es esencial que aprendamos a desconectar el sistema simpático que nos lleva todo el día a matacaballo, en alerta permanente. Es primordial relajarse y decirle al cuerpo “ya estoy en casa, ya estoy tranquilo”, porque es en esos periodos de relajación cuando el cuerpo renueva los tejidos. Cuando el depredador no está cerca se puede preocupar de otra cosa que no sea la mera supervivencia. La hiperactividad y las prisas propias de nuestra forma de vida urbanita ocasionan que el cuerpo olvide cómo desconectar, y el organismo esté debil, no regenere adecuadamente, las células envejezcan y el sistema inmune no funcione correctamente.

Por ello, yo siempre digo que el aceite de bienestar viene con manual de instrucciones. No es un aceite sin más, que te das y esperas que ocurra el milagro. Tiene su ceremonia y os voy a dar el secreto.

Yo recomiendo el aceite para el bienestar de Gandiva con la condición de que se sigan las siguientes instrucciones: hay que asegurarse un espacio de intimidad, soledad y toda la paz que se pueda conseguir. Maridos, mujeres, padres e hijos no están autorizados en esos 5 minutos que nos tenemos que dar. ¿Es mucho pedir 5 minutos de paz? Y estamos hablando de un mínimo. Si no somos capaces de asegurarnos 5 o 10 minutos de paz al día de verdad tenemos un problema. Sea la habitación o el baño, tenemos que buscar estar cómodos esos minutos. Podemos elegir oscuridad o luz, silencio o música, ojos abiertos o cerrados, sentados o echados… Me es indiferente, lo que sea más cómodo, pero lo que no vale es estar a otras cosas o hacer listas mentales de lo que hay que hacer y demás. 5 minutos. Respirando profundamente nos daremos el aceite por el tórax y hombros, y nos concentraremos en nuestros sentidos, sin más. En el silencio o la música, en los aromas del aceite, en el tacto de nuestro automasaje… Complementos perfectos para esto si se conocen son técnicas de respiración, yoga o meditación, o si tenemos más tiempo, usarlo tras un baño calentito con velas y unas gotas de lavanda. Cada uno que use las armas a su alcance.

En el aceite para el bienestar sobre una base de aceites vehiculares de almendras dulces y avellanas que darán elasticidad y vitaminas a la piel sin engrasarla, encontraremos neroli, caléndula, lavanda, bergamota y naranja amarga. El resultado es un aceite de suave olor cítrico. Podemos reforzarlo con el propio gandióleo de bienestar, de similares características, o con aceites esenciales adecuados a una situación concreta. Por ejemplo, vetivert para el estrés es mano de santo (cuidado, no os paséis de dosis que tiene un olor muy fuerte) o lavanda para el insomnio.

Por supuesto, recomendado también para masajes relajantes sin duda, tanto en cabina como en casa, y en masajes en pareja cuando los nervios son un problema o no buscamos una sexualidad acelerada, sino todo lo contrario.

Como siempre, dudas y preguntas en comentarios serán respondidas. Nos encantaría que participáseis para poder interactuar y compartir esas dudas con todo el mundo. Os dejo justo aquí debajo los links de los artículos de anteriores otoños. Un abrazo!!

http://www.daenia.com/2010/10/cuando-llega-el-otono/

http://www.daenia.com/2009/09/el-final-del-verano/

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