Una gota de perfume

Aromaterapiaon Noviembre 9th, 2009No Comments

LittleKrishna-1Artículo escrito por Josep Viu y Estela Castro, publicado en la Revista Espacio Humano en verano de 2009.

Aromaterapia es el término moderno para designar la que probablemente sea la ciencia más antigua en la historia del ser humano. Igual que los animales se purgan y se guían por su olfato, los primeros hombres debieron buscar sanación y alimento mediante este instinto tan arraigado a nosotros, y tan olvidado en el frenesí de los tiempos actuales.

Gracias a la potencia vibracional de los aceites esenciales, podemos utilizar la vida de la planta para mejorar nuestra propia vida, devolviendo al sentido del olfato la importancia que merece.

Un mundo de aromas.

Vivimos sumergidos en un océano de infinidad de aromas, pero al parecer estamos ausentes de él. Nuestro planeta parece inodoro.

Nuestra atención vive ajena de cuanto nos rodea, pero nuestra consciencia permanece constantemente perceptiva a todos los estímulos que recibe; lumínicos, cromáticos, olfativos, táctiles, auditivos, gustativos, etc.

Esta desconexión aparente nos aleja de la realidad en que vivimos, creando una duplicidad de experiencias; aquellas que estamos viviendo realmente, y aquellas que nos llegan a través del intelecto o los actos cotidianos. Actos y pensamientos que, creyéndolos reales, actúan virtualmente en nosotros, ya que no se relacionan con las experiencias sensacionales que vivimos.

Centrar exclusivamente la vida en los impactos que nuestro intelecto o experimentación vivencial nos traen, sin experimentar las sensaciones naturales que están ocurriendo en nuestro alrededor creando nuestro presente, es vivir en un desequilibrio constante.

arbol que baila ballet

La Naturaleza bailando

Todos los sentidos tienen la capacidad de trasladarnos a un tiempo distinto al que estamos experimentando en el momento presente, ya que están conectados a nuestros archivos acásicos, donde guardamos almacenadas todas las sensaciones recibidas durante nuestras vidas.

Probablemente el sentido más veloz a la hora de trasladarnos a tiempos pretéritos, recientes, muy antiguos, o incluso mas allá de nuestra experiencia actual, es el olfato. Ese órgano tan olvidado que está comenzando a atrofiarse de entre nuestras capacidades humanas, es la vía más rápida de conexión con la zona cerebral relacionada con la memoria y las emociones más íntimas, el lóbulo límbico.

Las emociones están compuestas de fuerzas magnéticas, que permanecen mas allá de la materia, mas allá de los estados eléctricos o nerviosos, viven en las esferas de lo magnético, y por tanto están relacionadas con las capacidades de atracción o repulsión de los seres o las cosas. Aunque siguen sujetas todavía a la dualidad ilusoria del átomo.

Si consideramos que todas las enfermedades tienen su origen en un estado emocional, que altera nuestra respiración, creando las condiciones propicias para que aparezcan residuos carbónicos o de otro tipo, y disponer así un terreno apropiado para la enfermedad, estaremos planteando la necesidad de que las substancias usadas para sanar nuestro cuerpo deben contener la propiedad de devolvernos al estado anterior al de esa emoción que ha iniciado el proceso degenerativo. Es decir, debemos utilizar substancias y terapias que acudan a la causa última de la alteración sin limitarse a paliar los síntomas.

Las esencias responden perfectamente a esta definición.

Una sola gota de perfume, “aceite esencial”, puede evocarnos momentos ya vividos. Generará una sinapsis nerviosa, enviando a través de los neurotrasmisores la información recibida al tálamo, quién lo remitirá al lóbulo que corresponda del cerebro. En el caso de las esencias, pudiendo ser incluso al lóbulo límbico. Este potencial de acción será dirigido por el cerebro al centro neurálgico que estime oportuno, para iniciar un proceso regulador según la información recibida.

Si el especialista que nos lo sugiere es capaz de sintonizar con la alteración física que fue provocada por el impacto de ese momento concreto de nuestra vida, ese olor puede devolvernos a la mente la naturaleza del sentimiento que nos provocó ese acto, e intentar deselectrizar los mecanismos que se iniciaron en ese momento.

krishna_arjuna1Un aceite para cada emoción.

Los aceites esenciales se utilizan con fines terapéuticos y estéticos para actuar sobre el cuerpo físico y sus afecciones, pero como hemos visto, algunos poseen la capacidad vibracional para trascender este plano y afectar a las emociones, que en muchos casos son la causa última de esos desequilibrios.

Podemos ver algunos ejemplos de ello, utilizando de distintas formas en cada caso las esencias para crear la acción expuesta.

Para la depresión, una de las epidemias de este siglo, podemos ayudarnos del aceite esencial de bergamota, de jazmín o de sándalo Mysore, entre otros.

El aceite esencial de lavanda, el de naranja, mandarina o el ylang-ylang son muy útiles en el tratamiento de cuadros de ansiedad, origen último de muchos males. El estrés, muy habitual en los tiempos que corren, se trataría con aceites de vetivert, bayas de enebro o cedro.

Para combatir la apatía utilizaremos aceites esenciales de coriandro, nuez moscada, albahaca o romero, tónicos emocionales, físicos e intelectuales.

En personas con falta de confianza podemos usar aceites esenciales de jazmín, cardamomo o coriandro.

Por supuesto, dada la potencia de los aceites esenciales y su carencia de excipientes, su uso ha de regirse por un conocimiento estricto de las formas y vías de utilización, así como de las precauciones a tener en cuenta. No en vano ciertos aceites mal utilizados pueden convertirse en venenos.

Una ciencia basada en vida.

Las esencias, aplicadas sobre la piel en forma de masaje, olidas, hidrosolubilizadas para baño, difundidas en un espacio, o aplicadas en otra forma sobre nuestra piel, son las substancias que acompañan al ser humano en su búsqueda de la salud física, mental o espiritual, desde que observó en sí mismo alteraciones. Desde el principio de los tiempos, utilizando su capacidad intuitiva, olió una flor, una semilla, una hoja, y empatizando con su fragancia, la comió, o presionó su cuerpo sobre ella, o simplemente aspiró su fragancia de forma insistente, obteniendo así sus beneficiosos resultados.

Recientemente se ha encontrado en Irak un esqueleto de sesenta mil años, junto al que se hallaron restos de polen y diversas plantas medicinales. Los arqueólogos consideran que sería un chamán con conocimientos avanzados de botánica. A lo largo de la historia egipcios, romanos, chinos, árabes o celtas, entre otros, han utilizado en forma de óleos, esencias y ungüentos el poder de las plantas con fines medicinales, religiosos, estéticos o espirituales.

La aromaterapia es, por tanto, la ciencia terapéutica mas antigua que el hombre conoce, y sus fragancias, las substancias mas sensibles y volátiles usadas en la actualidad. Es por esto que con el fin de cuidar tan preciada quintaesencia, y protegerla de los dañinos rayos ultravioleta, se crean para ellas envases de color azul, capaces de mantener íntegramente su eficacia natural.

Un aceite esencial contiene la información que la planta ha ido acumulando para sobrevivir en distintos climas y situaciones. Al utilizarlos en nuestro cuerpo, trasladamos esta información a nuestro propio riego sanguíneo y células, consiguiendo así que esta preciada información actúe sobre nuestros fluidos, células y tejidos, produciendo transformaciones positivas en nuestro organismo, y devolviéndonos la salud y el equilibrio.

Con el fin de conseguir un resultado óptimo en el uso de aceites esenciales, es imprescindible usar calidades de gran pureza y de procedencias correctas, ya que el quimiotipo de los aceites esenciales cambiará dependiendo del país o zona en el que se destile, y de las cantidades de pluviometría que haya habido en ese lugar durante el período de crecimiento o floración de las plantas. Debido a esto, Gandiva selecciona y escoge de manera meticulosa cada una de estas joyas de la naturaleza en los lugares más adecuados para el uso que le vayamos a dar.

Para hacernos una idea de la importancia del origen, tenemos que tener en cuenta lo anteriormente explicado; es la experiencia vital de la planta lo que utilizamos en aromaterapia para mejorar la nuestra. Por lo tanto, diferentes lugares, climas y circunstancias darán lugar por adaptación distintas substancias y propiedades. Por ejemplo, la manzanilla crea el azuleno para protegerse del excesivo calor y radiación solar de ciertos lugares. Debido a esto, no tendrá la misma cantidad de azuleno una manzanilla de Cuenca que una de Mali o Marruecos, y por lo tanto, no será igual de potente en tratamientos estéticos o terapéuticos.

Un entorno de creación.

Las sensaciones recibidas al aplicar aceites esenciales a nuestros clientes y pacientes es tan placentera como la de la persona que recibe el tratamiento, ya que la cabina o consulta se llena de matices olfativos que nos harán sentir satisfacción y deseos de seguir recibiendo a nuevas personas a quienes aplicar nuevas fórmulas.

El contacto continuo con aceites esenciales en nuestro trabajo diario nos aportará en cierta medida los mismos beneficios que hacemos llegar a nuestros clientes. Dado que los productos de aromaterapia son provenientes de la propia Naturaleza, nuestra piel y nuestras células están programadas para recibir y gestionar estas substancias, decidiendo para qué fin son más necesarias. Por lo tanto, como profesionales, el trabajar con aromaterapia ayudará a que nuestro propio cuerpo alcance el equilibrio.

Siempre quisimos ser creativos en nuestro trabajo, y la aromaterapia nos brinda la posibilidad de hacer realidad nuestro deseo, CREAR.

Deseo que gocéis de las fragancias que la naturaleza nos ofrece generosamente, como mi propia persona goza de ellas.

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